¡Hola, creador/a! 👋

Bienvenido/a a la sexta edición de Edu-Con News.

Antes de entrar en materia, tenemos que hacer una pausa para daros las GRACIAS en mayúsculas.

¡Acabamos de superar las 1.000 nominaciones en el formulario de los Premios EDE (Premios a los Mejores Educadores Digitales de España)!

Ver a tanta gente apoyando y reconociendo el trabajo de sus creadores favoritos nos confirma que esta comunidad está más viva que nunca. Si aún no has nominado a tus referentes, ¡todavía estás a tiempo!

Y hablando de referentes, la invitada de hoy nos demuestra que para dejar huella en el mundo solo hace falta pasión, verdad y un propósito claro.

¡Al lío! 👇

🎙️ En el foco: Elvia la Rastreadora

Hoy nos acompaña Elvia Gómez Troya, más conocida como Elvia la Rastreadora. Tiene solo 13 años, pero su misión está más clara que la de muchos adultos: conseguir que la gente ame la naturaleza para que la protejan de forma instintiva.

Su trayectoria es de película. A los 11 años fue nominada a los premios Edu-Con, escribió un libro, y con lo recaudado financió un equipo de lucha contra la caza furtiva en Zambia.

💡 Los 3 puntos clave de la charla:

  • Autenticidad por encima del algoritmo: Sus vídeos apenas tienen edición ni efectos generados por IA. Muestra su emoción real, sin guiones memorizados. Su comunidad conecta con esa frescura.

  • El compromiso no se negocia: Cuando quiso escribir su libro, su madre le advirtió de la dificultad. El trato fue claro: "si empiezas, terminas". Con lágrimas, frustración y constancia, lo logró.

  • Protegerse del lado oscuro: Ser creadora siendo menor no es fácil. Su madre gestiona la cuenta, filtra los comentarios dañinos y la protege para que ella solo tenga que preocuparse de divulgar y disfrutar.

💬 La frase para enmarcar:

En un mundo digital donde a veces todo parece demasiado artificial, yo decidí mostrarme tal y como soy, con mis luces y mis sombras.

Elvia la Rastreadora
(Lee la entrevista completa al final del email)

Edu-Coaching

En Edu-Con hemos creado Edu-Coaching, nuestro servicio oficial de acompañamiento para creadores de contenido.

Te ayudamos a definir tus metas, estructurar tus servicios y trazar un plan de acción realista.

🧠 El consejo de la semana

La perfección es una pulida colección de errores

Elvia nos regaló esta cita de Mario Benedetti al hablar de su libro, y aplica a cualquier formato de contenido que estés creando.

A veces nos paralizamos buscando el vídeo perfecto, el carrusel sin un solo fallo o el curso con la producción más cinematográfica. Y en esa búsqueda de la perfección, terminamos por no publicar nada.

El consejo: Permítete el error. Lánzalo. Si no te convence del todo, pule esa habilidad para la próxima publicación. Tu audiencia prefiere verte evolucionar de forma genuina que esperar seis meses a que publiques algo "perfecto" que parezca robótico.

📢 Comunidad Edu-Con: ¡Queremos presumir de ti!

Esta newsletter no es solo nuestra, es vuestra.

🚀 ¿Has lanzado algo nuevo? Si has publicado un libro, un curso, una guía o has conseguido un hito importante, queremos saberlo. Nos encantaría usar este altavoz para difundir los éxitos de nuestros creadores. Responde a este correo y cuéntanoslo.

🎙️ ¿Quieres salir en la próxima newsletter? Si tienes una historia interesante, una metodología única o aprendizajes que compartir con la comunidad, escríbenos. Estamos buscando a los protagonistas de las siguientes ediciones.

📝 Entrevista completa con Elvia la Rastreadora

Elvia la Rastreadora

Soy Elvia Gómez troya, aunque casi todo el mundo me conoce como Elvia la
rastreadora precisamente por mi cuenta de Instagram.

Aunque mucha gente se sorprende solo tengo 13 años, pero ya tengo clara mi misión en este planeta. Bueno, no os hago espóiler, antes de todo os cuento un poquito sobre quién soy. 

Como ya he adelantado soy una niña, pero siento que ya hasta desde antes de nacer tenía una conexión especial con lo natural. Logicamente mis padres tienen buena parte de culpa.

Cuando mi madre estaba embarazada, mi padre le ponía cascos en la tripa para que yo escuchase sonidos de aves o de anfibios. Y por supuesto ellos seguían yendo a rastrear (mi padre es rastreador profesional), así que yo ya estaba incluida en el equipo. Supongo que de alguna manera ellos ya intentaban conectarme de muchas maneras a la naturaleza, pero lo que no sabían era que antes de todo eso yo ya era parte de ella. 

Cuando nací, mis padres aprovechaban cada momento de estar conmigo para salir al campo, en cualquier lugar que pudiesen ir… daba igual que fuese cerca de casa o lejos, y así yo sentí que ese era mi escenario, que era mi verdadero hogar.

También me han contado que cuando mi padre me cambiaba el pañal, aprovechaba para contarme cosas de animales, y me ponía unos libritos (que aun sigo teniendo), que tenían un botón donde tu pulsabas e iban sonando diferentes animales. Otras veces cuando querían que les prestase atención, en vez de llamarme por mi nombre, me silbaban imitando a algunas aves como el carbonero: tititú, tititú, tititú.

Según he ido creciendo, prácticamente sin darme cuenta, me he ido familiarizando más con la naturaleza y sus habitantes, y eso me ha hecho darme cuenta de lo frágil que es y del cuidado y la protección que necesita. Mis padres siempre me han inculcado el cariño y el respeto por los animales, así que de manera natural a mí me salía hacer lo mismo con el resto de la gente.

Ellos me contaban cosas que me encantaban de la naturaleza y yo me enamoraba cada vez más de ella, así que sin ser ni siquiera consciente, empecé a hacer algo parecido: contar a los demás cosas que me parecen chulas o interesantes de lo que iba descubriendo de la naturaleza, con la esperanza de que la gente se enamore de ella y que entonces la quieran cuidar instintivamente.

Así que eso es lo que aporto al mundo online, una manera de que la gente que me sigue, aprenda o descubra cosas curiosas, llamativas, interesantes de la naturaleza de manera que aprendan más sobre lo valiosa que es y les nazca un sentimiento de cariño y respeto que les haga cuidarla, sin necesidad de convencerles de ello.

Siempre hay un mensaje, pero la idea es que les pase como a mí, que nadie me tenga de decir que la cuide, sino que me salga de dentro, del corazón. Y quiero hacerlo siempre que puedo desde la alegría y la positividad, no desde la amenaza de lo que nos va a ocurrir si no lo hacemos bien. Sólo pretendo contagiar mi empatía, porque creo que eso es lo que realmente puede cambiar el mundo. No es solo cuestión de transmitir conocimiento, sino más bien corazón y sentimiento.

Aquí tienes la entrevista entera 👇



Cuéntanos tu momento más bonito en redes o relacionado con tu trabajo.

Realmente no sabría elegir un momento favorito respecto a lo que hago en las redes o en las charlas, es como cuando me preguntan por mi animal favorito… ¡tengo tantos!

Algo que me encanta es cuando me escribe gente y en especial niños y niñas (bueno, generalmente sus padres), o me mandan videos o audios contándome que les encanta lo que hago o que de mayores quieren ser como yo, que soy su ídolo y cosas así. Hay ocasiones incluso en las que me han enviado cartas con alguna carta o algún dibujito o alguna pulsera hechas por ellas, y para mí eso tiene mucho valor.

Evidentemente como a todo el mundo me gustan los regalitos, pero lo que más me gusta es saber que soy alguien especial para ellos, que he conseguido hacerles amar más la naturaleza, que piden a sus padres que les lleven más al campo o les compren libros de animales, y cosas así. También me encanta cuando algún seguidor, algunos ya mayores, me dicen que desde que me siguen miran la naturaleza de otra manera, que incluso han dejado de matar por ejemplo insectos o arañas que encuentran por casa y ahora las sacan a la calle con cuidado.

Recuerdo que mi madre (que es la que lleva mi cuenta) me leía un día como un seguidor de Argentina iba a matar una chinche que encontró en casa, y cuando estaba a punto de hacerlo se acordó de mí y pensó que no me gustaría, así que la cogió con un papel y la sacó de casa sin hacerle nada. Parece una tontería, pero mi sonrisa era de oreja a oreja. Para mí son cambios bonitos e importantes. 

Y bueno, por supuesto, cosas bonitas que me han ocurrido gracias a lo que hago, pues ser reconocida con nominaciones o con premios, algunos internacionales, algo que para una niña es una pasada, y que por cierto me ayuda a contrarrestar lo difícil que a veces resulta ser el “bicho raro” del cole o del instituto.

Y también conocer a personas increíbles relacionadas con la naturaleza, algunas a las que nunca pensé que podría conocer en persona, como Nigel Marven, Miguel Delibes de Castro, Odile Rodríguez de la Fuente o Sol de la Quadra-Salcedo.

¿Qué herramientas usas en el proceso de realización y edición de tus videos?

Pues de eso se encarga mi madre, aunque a veces yo le ayudo ahora que ya soy un poco más mayor, le doy ideas o edito alguna cosilla cuando vamos de viaje en el coche, y así aprovechamos el tiempo.

Lo que usa, o usamos, es solo CapCut, al menos de momento. La cuestión es que mi madre no es muy fan ni de las redes ni de la tecnología, así que como aprendió a usar ese más o menos y ¡prefiere no tener que cambiar!

La verdad es que nuestras publicaciones son bastante naturales, quiero decir que no están muy editadas ni tienen muchos efectos, aunque sabemos que eso mejora cara al algoritmo de IG y al número de seguidores y esas cosas, pero la idea también es que todo sea lo más natural posible. Las cosas con demasiada IA nos parece que van un poco en contra de esa naturalidad que queremos transmitir.

¿Cuál fue el momento exacto en el que dijiste “voy a compartir esto en redes”? ¿Fue planeado o accidental?

Fue planeado, pero de una forma muy poco planificada. Me explico. Desde que yo era muy pequeña mi madre me grababa con el móvil cada vez que hacía algo nuevo o gracioso, para enviarlo a mi familia (que vive lejos) y a mi padre cuando estaba de expedición. Así que a mí ya me encantaba que me grabasen y luego ver los videos con ella.

Muchos de esos vídeos eran en el campo, y yo acababa explicando un animal o una huella, y así mi padre, mi familia y mis amigos me veían disfrutar en la distancia. Si mi padre no estaba, iba con mi madre al campo y cada vez que me encontraba algo flipante ella me grababa un video mientras yo se lo explicaba a papá. Años más tarde algunos de esos videos decidimos ponerlos en el Facebook de mi padre (Servicio de Rastreo Forestal- SERAFO), y a la gente le hacía gracia porque yo era muy pequeñita. Y así hasta que hace unos 3 años, que fuimos a visitar a mi amigo Leo, su madre, Malena (a la que quiero un montón), le dijo a mi madre que debería hacer una cuenta de IG para que lo que yo sabía y lo que yo contaba llegase a más gente, a más niños y niñas.

Ella decía que era importante que más niños se contagiasen de mi amor por la naturaleza, que era una forma preciosa de ayudar al planeta y también a la sociedad, y aunque a mis padres no les gustan nada las redes, al final mi madre decidió crear mi cuenta (y empezar a aprender cómo usarla) justo el día después de mi 11 cumpleaños.

Y desde entonces, hemos tratado de contar todo lo que nos surge sobre la marcha. No solo cuando hacemos viajes lejos, sino hasta en la puerta de casa. Lo guay es que la mayoría de los videos no están planificados, surgen sin prepararlos, cuando de repente empiezan a escucharse unas aves, cuando aparece un bicho curioso o cuando yo me emociono al ver algo nuevo…. Así que todo es como muy natural y no me cuesta esfuerzo, porque tampoco tengo que preparar un guion y actuar. Simplemente ser como soy.

¿Qué consejo te hubiera gustado recibir antes de lanzarte a crear contenido educativo?

Uf, pues no solo sé. Realmente creo que aún necesito muchos consejos porque sigo sin tener ni idea de qué funciona o qué no. Como decía antes, lo que hacemos es muy poco “preparado”, como muy instintivo… Lo bueno, es que siempre surge gente maja que nos va dando consejos útiles y eso mola. Y en mi caso, la parte “dura” la lleva mi madre, ella lee todo y controla todo, porque también hay gente mala ahí detrás.

He recibido comentarios muy feos, insultantes a veces (al principio sobre todo, ahora casi ya no tengo) e incluso hay gente que ha enviado por privado cosas horribles que mi madre no me ha enseñado, pero me ha explicado para que conozca que no todo es bonito, y que también hay que saber lo malo que hay detrás y sobre todo los peligros.

En cualquier caso, se admiten consejos y sugerencias, siempre se puede mejorar y aprender.

¿Cuál crees que es el secreto de tu éxito en las redes?

Bueno, mi éxito en las redes es relativo, no soy alguien con cientos de miles de seguidores, aunque para mi es un éxito tener los que tengo y sobre todo sentirme valorada por mucha gente. 

Sinceramente no creo que tenga una” fórmula mágica”, pero si tuviera que definirlo en una palabra seria “autenticidad”. En un mundo digital donde a veces todo parece demasiado artificial, donde todo son efectos llamativos, imágenes retocadas, videos que ya no sabes si son de verdad o no, yo decidí mostrarme tal y como soy, con mis luces y mis sombras. Simplemente una niña que se emociona casi con cualquier cosa que encuentra en la naturaleza y flipa con el mínimo bichito. 

Es curioso, porque alguna vez al conocerme alguno de mis seguidores en la vida real, me han dicho que se han sorprendido de que realmente en persona y en directo soy igual que en los vídeos o incluso más impulsiva y expresiva en la realidad cuando por ejemplo veo un animal que no espero y me pongo casi a saltar y gritar de alegría.

Recuerdo a Francesc, un periodista muy majo de Radio Lleida que me entrevistó en su programa y luego nos llevó a dar un paseo al Pirineo, y decía: es que si la vieseis en directo es igual que en los videos, no prepara nada con antelación, surge algo y lo cuenta y se emociona… 

Pero lo que creo que sí es importante, es tratar a mis seguidores o mi comunidad no como números si no como personas. Ellas invierten su tiempo en mí, así que yo (o sobre todo mi madre) trata también de responderles, porque sentimos que son valiosos, y que a la gente que te cuida hay que cuidarla…

Ellos son los que me han hecho estar donde estoy, y también son los que cuando salen al campo, si se acuerdan de mí, actuarán de una manera más respetuosa con la naturaleza. Además, también pienso en la ilusión que me hace a mí cuando escribo a alguien a quien admiro y me contesta, así que yo quiero provocar lo mismo en los demás.

¿Participaste en las jornadas Edu-Con? Cuéntanos tu experiencia.

Buf, sí, ¡menuda experiencia! Para mí fue flipante desde el principio. Creo que nunca se me va a olvidar. Recuerdo que estábamos mi madre y yo sentadas en el sofá de un apartamento chiquitín que habíamos alquilado en un pueblito de la Sierra de Albarracin (Monterde de Albarracín), porque mi padre estaba haciendo un proyecto de estudio de la biodiversidad a través de la bioacústica, y cuando podíamos íbamos a ayudarle en los trabajos de campo y así además de disfrutar juntos, yo seguía aprendiendo en la naturaleza. 

Yo estaba leyendo un libro y mi madre aprovechaba ese ratito para revisar mi Instagram, y de repente, mi madre hizo un sonido de asombro y le miré, su cara era una mezcla de asombro, susto e incredulidad. Le pregunté qué pasaba y me mostró la pantalla del móvil. Alguien me había etiquetado en una historia en la que decía que él estaba entre los 3 nominados de toda España en la categoría de Concienciación Social y Medioambiental en la EduCon, y yo estaba ahí etiquetada, así que mi madre entró rápidamente en la cuenta de EduCon y ahí estaba yo. Nominada a los premios a mejor Educador Digital.

¡No nos lo podíamos creer! ¡¡¡Imaginaos lo que significa eso para una niña de mi edad, entonces sólo tenía 11 años!!! Y alguien estaba reconociendo mi trabajo y me estaban poniendo al lado de profesionales de la sensibilización y la concienciación ambiental. Poco después tuvimos una videollamada con Mrs A, que fue super maja y ya nos explicó todo con detalle, incluido que había que ir a una gala de entrega de premios. ¡Una gala! A mí me sonaba como las pelis,ja,ja,ja

Luego la experiencia de allí fue flipante. Conocí a gente super maja, creadores con cosas super interesantes de mostrar y de los que aprender. Y aunque al final no gané el premio, lo cual en aquel momento me hizo hasta llorar, reconozco que estar ahí siendo sólo una niña ya era todo un premio, toda una victoria. Me sentí valorada y profesional, pero sobre todo muy feliz de ver que mi rastro estaba llegando tan lejos.


Si tienes algún libro publicado, cuéntanos tu proceso (idea, escribir, publicar y todos los retos y consejos para quien quiere lanzarse).

Creo que escribir un libro a los 11 años estando en 5º de primaria y haciendo a la semana 10 horas y 8 estilos de baile, fue una de las locuras más divertidas y complicadas de mi vida (bueno, a mis 13 años creo que aún me quedarán muchas más por vivir).

Todo empezó por que mis padres además de su trabajo, también son escritores y han escrito casi 20 libros sobre rastreo. Yo he crecido viéndolos escribir en sus ratos libres, y de hecho hasta soy la protagonista de 3 de ellos. Así que cuando volví de mi primera vez en África con ganas de compartir vivencias, me dije a mi misma:

-¿Por qué no ser también la escritora y quién sabe, la ilustradora?

 Así que ahí fue cuando empezó todo. Mi madre intentó quitarme esa idea de la cabeza, porque era una locura, ella tenía demasiada experiencia en ello y me explicaba que no era como hacer un breve cuento de los que hacíamos en el colegio. Era algo mucho más grande, más importante y más costoso, era un libro. Pero como ella también me decía desde pequeña “puedes hacer todo lo que te propongas”.

Yo solía empezar cosas con muchas ganas, pero al poco tiempo me interesaba por otras, y mi madre lo sabía, así que me dijo que si empezaba algo era para acabarlo, no para dejarlo a medias. Si yo me comprometía, ella me apoyaría, pero sino era mejor que ni lo intentase. La escuché a ella, y también a la voz de mi cabecita que me decía “si es lo que sueñas y lo que quieres ve a por ello, porque si lo sueñas también lo puedes hacer”. Así que empecé escribiendo ideas y seleccionando las especies que más me han flipado a lo largo de esos 11 años.

Había tantas que fue muy difícil. Al final elegí 30 especies, de las que además de contar la historia personal que había vivido con ellas, hice una ficha con curiosidades sobre ellas o sobre sus rastros. Para ello fui buscando información en libros, en internet, en artículos científicos que mi madre me imprimía y hasta en documentales sobre aquellas especies sobre la que quería hablar.

Evidentemente el proceso fue un poco duro (como había adivinado mi madre), tenía muchas cosas encima, los dibujos no me salían como yo quería y cuando se los enseñaba a mi madre ella no me mentía diciéndome que le gustaban, que era lo que yo deseaba oir, y eso me dolía y me frustraba. Deseaba abandonar, pero me había comprometido a acabar y no me podía rendir. Así que aprendí que como decía Mario Benedetti: “la perfección es una pulida colección de errores”. Poco a poco le fui dando forma a todo, con paciencia y sin correr, y repetí lo que no me salía bien. Como mi padre me decía, me dice y me dirá era cuestión de: “training, training, training”. 

Y así, con muchísimo esfuerzo y alguna que otra lágrima, nació “Cosas que me flipan de los animales”. Y las lágrimas y la frustración se convirtieron en alegría y orgullo. Este libro no solo fue valorado por mis padres, si no por todas las personas que lo han comprado, por que les gusta, les flipa, jaja, porque les sorprende que una niña a tan temprana edad escriba un libro, les encanta el mensaje que transmite y saben que hay un trabajo muy grande detrás. 

Y para colmo me lo prologó Nigel Marven, un productor y filmador de documentales muy famoso, que encima tuve la oportunidad de conocer en persona 2 años después, este mes de octubre de 2025 en Londres, cuando fui a recoger el Young Scientific Explorer Award.

Pero la historia no acaba ahí. Gracias a la venta de libros tuve tenido la oportunidad de pagarme el billete de mi vuelo a Zambia, un viaje en el que tenía una importante misión. Luchar sobre el terreno contra la caza furtiva. Allí formamos en rastreo a un equipo de lucha anti-furtivos, eliminamos un montón de trampas (salvando así a decenas de animales de morir agonizando) y equipamos a dos miembros del equipo con ropa de rastreo y material necesario para realizar todo ese trabajo, y todo eso lo pagamos con el dinero recaudado de mi libro.

Con la siguiente tirada fuimos este verano a formar a un grupo de indígenas takana en la Amazonía Boliviana en rastreo aplicado al ecoturismo, para aportarles una opción de ganarse la vida sin tener que abandonar su tierra y sin tener que destruirla. Y con la próxima tirada pretendemos hacer un proyecto para ayudar a la conservación del pangolín en Uganda, el mamífero con el que más se trafica del planeta. 

Y como a la gente de la Scientific Exploration Society les encantó, se lo mostraron a una editorial de Nueva York y ahora lo están traduciendo a inglés para que se pueda vender en todos los Estados Unidos y también en UK, y que así mi mensaje llegue a muchos más niños y niñas por todo el mundo. No me digáis que no es realmente FLIPANTEEEE

Así que el mensaje está muy claro, si quieres algo lucha por ello, no te rindas, lo valioso no es fácil, sino todo lo contrario, pero merece la pena el intento… e incluso si no lo consigues, el camino también merece la pena.

¿Hay algo que te emociona especialmente en tu campo en este momento? Cuéntanos.

Buf, me emocionan muchas cosas. El hecho de tener la cuenta de IG me está aportando muchas oportunidades increíbles. De conocer a gente que de otra manera nunca hubiese conocido, de ganar premios o ser nominada, lo cual me permite conocer aún a más gente guay (como ya me pasó en EduCon), de viajar a otros países, de aprender de animales, de otras culturas, de la naturaleza…, de sentir que dejo huella, que hay niños y niñas que me admiran y a los que inspiro.

Este pasado fin de semana por ejemplo, que tuve que ir a Marbella a recoger un premio, aprovechamos el fin de semana para conocer a un montón de voluntarios de WWF de Málaga con los que hicimos una jornada de campo bestial en un pinsapar, y además me llevaron a un vivero de pinsapos donde aprendí un montón sobre su importancia y su vida.

Pero es que después fui a conocer a una de mis seguidoras, una niña de mi edad que dibuja genial y estuvimos compartiendo cosas de chicas, y al día siguiente, de vuelta a casa, paramos a mitad de camino a conocer a otro seguidor también de mi edad, cuyos padres escribieron a los míos porque decían que yo era una gran inspiración para él y conocerme era muy importante para él. Sensaciones así son preciosas y no tienen precio. Cosas así me emocionan y me hacen sentir importante, y orgullosa de ser un “bicho raro”, algo que en el cole la mayoría de las veces me ha traído problemas incluso de bullying.

Y por otra parte, ya solo para grabar los videos que colgamos tengo que estar a la altura, tengo que aportar conocimientos, así que eso me obliga a seguir leyendo, viendo docus y aprendiendo de mis padres y de otras personas, y eso me encanta. Tengo retos personales continuamente, también con los proyectos que surgen en otros países, porque no es ir y ya está, antes tengo que estudiar un montón y documentarme, y allí me toca trabajar duro, pero aun así me encanta. Así que espero poder seguir haciendo lo que hago y llegar cada vez a más gente, porque cuantas más personas consiga contagiar de mi amor por la naturaleza, más seremos para cuidarla.

¡Gracias por acompañarnos una semana más!

Nos vemos en la próxima,
El equipo de Edu-Con España ;)

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